Hoy nuestros compañeros Claudia Rivera, Lucía Zapatero y Francisco Piñera expusieron su trabajo grupal acerca del acoso escolar. Antes de comenzar, Josetxu hace una introducción sobre el acoso escolar en Asturias partiendo de su experiencia en Gijón en los últimos 5 o 6 años. En este sentido, señala tres errores que se cometen en este tema y que debemos tener presentes, pues suelen ser cometidos por personas reconocidas a nivel nacional e internacional:
1. El recurso a datos sesgados y erróneos.
2. La ausencia de empatía y el egoísmo.
3. La prepotencia.
Para explicar estos errores en los que debemos evitar caer a toda costa, Josetxu se vale de una serie de noticias y entrevistas que constituyen un claro ejemplo de estos errores.
De este modo, en primer lugar, el recurso a datos sesgados y erróneos se observa en aquellos informes o datos estadísticos que se basan en una experiencia personal, en un centro concreto o en un único caso. Este modo de proceder, que lleva a hablar en términos generales a partir de una experiencia personal, resulta incorrecto.
Un ejemplo de un caso sesgado fue protagonizado por Encarna García, presidenta de la Asociación contra el Acoso Escolar (ACEA) en unas jornadas que tuvieron lugar en 2013 en Gijón en la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular. Desde 2004, Encarna García ha sido un ejemplo en lo que al acoso escolar respecta, pues la administración negaba la evidencia de acoso a su hija y ello le llevó a fundar la ACEA. Tal y como se recoge en el titular de la noticia que Josetxu nos presenta, Encarna García afirma que el 80% de casos de acoso escolar se da en los colegios privados y el resto en la pública, lo que implica que 4 de cada 5 casos tendrían lugar en la privada. Sin embargo, este dato nos aleja completamente de la realidad, pues el informe realizado por la Universidad del País Vasco en 2014 y que recoge más de 14.000 encuestas ha demostrado que esta diferencia no existe. Resulta absurdo pensar que hay un gen acosador en la privada y el hecho de que Encarna García reciba más llamadas de estos centros no es un argumento suficiente del que se pueda extrapolar el dato que aporta. Pero como Encarna es presidenta de la ACEA se le permite afirmar esta barbaridad y no se cuestiona tampoco que llegue a decir que en Mieres hay más casos de acoso escolar que en Gijón. En definitiva, la figura de Encarna García es escasamente universitaria, pues cualquier afirmación basada en datos personales es incorrecta y lo que se debe hacer es hablar con propiedad, es decir, comparar los datos realmente sin falsear y hacer referencia a la fuente que se ha consultado, donde está publicado el informe, quién paga por él y que hay detrás.
Más allá del tema del acoso escolar, otro ejemplo de generalización errónea es el que tuvo lugar en el grupo de mañanas al hacerse afirmaciones acerca de todas las lesbianas en general. Esto es todo lo contrario a la sistematización y al análisis de rigor al que debemos aspirar.
En cuanto al segundo error al que Josetxu hace referencia, la ausencia de empatía y el egoísmo, se observa en el hecho de negar y no admitir las evidencias. Una muestra de esto se ve en el caso de Carla en la directora de su colegio (el Santo Ángel de Gijón). Esta, Begoña Morán, que es además coordinadora pedagógica de los colegios salesianos, llega a negar la realidad que había sido admitida por la justicia: Carla se había suicidado por el acoso que había sufrido. Así, pese a que era vox populi que era acosada e insultada y aunque cuatro niñas fueron condenadas, Begoña Morán, en vez de tener una actitud racional y plantear estrategia de prevención, se preocupa más por su imagen y, un año después, sigue echándole la culpa a la madre de Carla, negando así las evidencias y mostrando su ausencia de empatía, pues llega a afirmar que la niña se había suicidado por la separación de sus padres.
Otro ejemplo de este error fuera del ámbito de la educación es el del 11M, ya que a día de hoy todavía hay quien niega la evidencia y atribuye el atentado a ETA.
El tercer y último error entorno al acoso escolar en el que no se ha de caer, la prepotencia, se observa en determinadas personas que insultan a los demás y los tratan de estúpidos al basarse en unos estudios inexistentes. Este es el caso del antiguo Defensor del Pueblo y Defensor del Menor en Madrid, Javier Urra, quien, hablando acerca del bullying, va pontificando que es el que más sabe acerca del tema. Afirma que el 3% de los estudiantes sufren acoso y este porcentaje es falso, pues no se menciona en ninguno de los 7 estudios realizados entre 2005 y 2008 en diferentes comunidades autónomas y, de hecho, se estima que entre un millón y medio y dos millones de estudiantes sufren acoso en España. Javier Urra, en esta misma entrevista también afirma que puede distinguir en 10 minutos entre acosador y acosado, lo que va en contra de todo estudio, ya que es sabido que cualquiera puede ser acosador o acosado. En otras palabras, no es algo que se pueda ver ni se nace con el gen de acosador, sino que el grupo puede empujar a que se sea a partir de una actitud concreta. De este modo Javier Urra es un claro ejemplo de prepotencia, pues cree que todo lo sabe acerca del acoso escolar.
Tras ilustrar los tres errores, Josetxu comenta que el acoso escolar se ha estudiado de forma rigurosa desde hace muy poco tiempo, aunque en las novelas de Vargas Llosa ya se detallaban casos de acosos que se consideraban cosas de niños. En este sentido, la postura de la sociedad ante el bullying está bien recogida en el cómic que Josetxu nos enseña y que recoge la idea generalizada de que es cosa de niños o de que como siempre ha existido no pasa nada y es algo normal.
A continuación, Claudia, Lucía y Francisco proceden a la exposición del tema en cuestión: el acoso escolar.
Comienza hablando Claudia, que nos presenta el índice compuesto por ocho apartados: una introducción, una explicación que trata por qué surge el acoso, otra acerca de cómo pueden actuar las familias, un artículo de Rosario Ortega, otro de Dan Olweus, la intervención a través de las TEI y los casos de Carla y Jokin.
Josetxu interviene para aclarar que las TEI son las Tutorías Entre Iguales y que estas están presentes en Gijón desde 2016, pues entonces el Ayuntamiento de Gijón obligó a asistir a una formación a todos los directores de todos los colegios, incluso a los que se negaban.
Claudia, a modo de introducción, señala la importancia que tiene el tema del acoso escolar y la necesidad de que nos informemos al respecto como futuros docentes y como padres.
Seguidamente explica que las causas o factores del acoso escolar son tres: los personales, familiares y los escolares y apunta que a estas se suma la obligatoriedad de la escuela que lleva a que se produzcan situaciones inevitables de burla y enfrentamiento. Josetxu matiza que al igual que en cualquier relación humana hay roces cotidianos que generan discusiones lo mismo ocurre en una institución escolar y afirma que, aunque es algo que se ha de controlar para evitar que no vaya a más, resulta muy complicado precisamente porque la asistencia es obligatoria.
Claudia continúa abordando cómo se puede detectar el acoso escolar. Respecto a las maestras, estas deben identificar los signos y estar atentas a las conductas ofensivas, entendiendo también que es un tipo de violencia que está presente y al que no se le puede quitar importancia. En cuanto a los padres, estos pueden detectar que hay acoso escolar si ven cambios en las notas o en la motivación para ir a clase y, en todo caso, deben apoyar.
A continuación, Claudia da paso a nuestra compañera Lucía que explica cómo deben actuar tanto la familia del acosador como la del acosador. En primer lugar, trata la actuación de la familia del acosador, que debe abrir un vínculo de comunicación para entender el porqué del comportamiento de su hijo y no usar nunca la violencia ni el castigo porque promoverá este comportamiento. Asimismo, es importante que la familia colabore con el centro para que erradique la situación y también que enseñe a su hijo a pedir disculpas, valorándolo en caso de que lo haga. En segundo lugar, en cuanto a la actuación de la familia del acosado, esta ha de hablar con su hijo y crear un vínculo de confianza para que cuente todo lo que le ocurre. Es esencial que se comprometa a ayudarlo y a estar con él y le recuerde que no es el culpable y que no debe usar la venganza. Al igual que la familia del acosador, debe contactar con el centro para que tome medidas y si su hijo está muy dañado psicológicamente proporcionarle apoyo de profesionales.
Josetxu interviene aquí para señalar que la realidad del acoso no se basa en la víctima ni en el acosador sino en el grupo que rodea, en el entorno y que, precisamente por esto, se ha de romper la dinámica de las aulas y el modo en que funciona el grupo. Nos recordó el vídeo acerca del alumno que sabía todas las respuestas a los ejercicios de matemáticas que planteaba el profesor y que por ello era llamado empollón y pelota por sus compañeros. La actitud impasible del profesor de matemáticas, que parece no enterarse, es una muestra de cómo el profesorado se niega a ver una realidad que tiene delante porque no es cómodo y es más sencillo reducirse a explicar matemáticas en vez de actuar y exponer el grupo para cortar una situación de acoso inicial.
Claudia prosigue con la exposición y nos introduce la labor de Rosario Ortega, catedrática de Psicología en la Universidad de Córdoba, cuyas primeras investigaciones versan sobre el juego infantil. En una de sus estancias en Reino Unido a finales de los 80, descubrió el problema del bullying, que ya se estaba estudiando en los países escandinavos. Al volver a Sevilla en los 90 vio que no se relacionaban las peleas y amenazas con el bullying. Visualizamos entonces un vídeo que añadía más datos acerca de la figura de Rosario Ortega y su labor, considerándola pionera en la prevención del acoso escolar, pues se dio cuento de que el fenómeno del bullying pasaba desapercibido en la escuela y no estaba siendo estudiado, sino que las guías estaban formuladas en términos positivos.
Josetxu profundiza en el artículo de Rosario Ortega La agresividad injustificada entre preescolares y explica su principal aportación: en un aula de 30 alumnos esta psicología y orientadora dio unos dibujos a los niños que debían representar en cierta medida situaciones de acoso escolar y a partir de estos dibujos va preguntando de forma asequible quién se autonomina o nomina a los demás como agresor, víctima, defensor, colaborador y espectador y, de este modo, se va viendo la situación que se da en el aula. Al parecer los resultados arrojan tres datos: los preescolares usan más el cara a cara que los rumores, los defensores son los más populares y las víctimas no se conciben a sí mismas como rechazadas. Josetxu señala además que la forma de acoso de infantil que está presente desde los cuatro años es el aislamiento, es decir, el acto de arrinconar a los niños, no dejarles jugar o relegarles a los roles humillantes. Esta situación de rechazo por parte del grupo ha de ser cortada y no se debe culpar al acosado ni defender al acosador.
Antes de volver a dar paso a Claudia, Josetxu señala que el artículo de Rosario Ortega es el primero de un libro en el que participan profesionales de otros países, de forma que ella es la que describe un proyecto y los demás explican cómo se está llevando a cabo en su país.
Pese a su prestigio no se reconoce su figura, a diferencia de lo que ocurre con Dan Olweus, el reconocido especialista en violencia escolar que introduce entonces Claudia.
Dan Olweus, considerado un pionero en el acoso escolar, utiliza el concepto bullying por su semejanza al de mobbing, que se remonta a la conducta por parte de grupos de pequeños pájaros que atosigan de forma continuada a un enemigo más grande, con frecuencia un ave rapaz. Olweus trata las conductas de acoso y amenaza entre escolares, explica las causas, da consejos sobre cómo detectar el acoso escolar y expone los métodos de prevención, aunque reduce sus explicaciones al nivel de primaria y secundaria e ignora, por tanto, el de infantil.
Claudia da paso a Francisco que comienza a hablar sobre las tutorías entre iguales, un programa que se implanta en todos los niveles, pero más en primaria y secundaria que en infantil, que es un nivel sobre el que no hay información exacta sobre su puesta en marcha, aunque podría estar dándose en el colegio de Los Campos. Josetxu comenta que ese colegio introduce ya desde hace 15 años la experiencia de negociadores entre los propios niños en el patio de primaria, pero cuestiona la aplicación de las TEI en infantil y que un niño de 5 años pueda ser tutor emocional de otro de 3 años, simplemente por la dificultad que entraña asumir ese rol con tal edad.
A partir del documento repartido acerca de los TEI, nuestra compañera Maira lee acerca del origen del programa que fue introducido por Andres González Bellido en 2003. Josetxu señala que este orientador, psicólogo y maestro siempre trabaja con el centro y es consciente de que el acoso escolar no es un problema psicológico sino social y por ello el centro ha de asumirlo como algo normal para así prevenirlo. Al parecer 8 institutos seguirán en Oviedo el TEI, que es un proyecto que va creciendo.
Francisco explica qué es la tutoría entre iguales y señala que los tutores lo son de manera voluntaria, de forma que en secundaria los de tercero tutorizan a los de primero y se hacen reuniones con los tutores.
Josetxu nos comenta que las profesoras de Roces afirman que han aprendido enormemente de las relaciones que tenían los alumnos de primero porque los de tercero conocen mejor lo que ocurre.
A continuación, Francisco cuenta detalladamente dos casos de acoso escolar: el de Jokin y el de Carla. Respecto al de Jokin, Josetxu nos cuenta que su suicido generó una gran polémica social porque el colegio no intervino correctamente y esto que llevó a que, a raíz de ello, la Universidad del País Vasco se convirtiera en la líder en hacer proyectos de investigación sobre el acoso escolar.
Por último, se trata el programa KIVA, que está también recogido en la hoja repartida por nuestros compañeros y es la alternativa que estuvo a punto de comprarse en Asturias, aunque al final se compró el TEI por su menor coste. KIVA significa algo semejante a guay y es un programa que plantea unidades que deben abordar obligatoriamente los colegios. De este modo, los profesores se forman sobre qué hacer en las tres unidades (de 6 a 9 años, de 10 a 12 y en la transición a la escuela superior). Dentro del programa se distinguen entre dos acciones: las indicadas, para actuaciones concretas, y las universales, que implican que se dediquen 20 horas en primaria a teatralizar y jugar al rol de lo que ocurre en una situación de acoso, de modo que se desarrollan actitudes de resiliencia que luego se ponen en marcha cuando tienen lugar situaciones reales. Al Igual que los niños que se ponían chalecos verdes y eran negociadores en los Campos se siguen la misma idea en la escuela Lukio Lohjan donde el programa KIVA está en funcionamiento
Me parece que el comentario que ha realizado Laura Campo sobre la clase de Didáctica del jueves 14, en la cual, Lucía, Fran y yo expusimos nuestro trabajo sobre el acoso escolar, esta muy completo y acertado. Contiene toda la información importante que procuramos que llegara a toda la clase.
ResponderEliminarPersonalmente, me gustaría añadir algunos casos que me ha tocado presenciar e incluso vivir, para completar el trabajo. Son las formas de reaccionar de la directora y orientadora de mi antiguo instituto, las cuales pensaban que la mejor manera de solucionar un caso de acoso en el que una chica de forma continuada día tras día, insultaba, humillaba e incluso agredía a otra chica de su misma clase, y la solución que decidieron tomar estas dos personas fue meter a estas dos chicas en una misma habitación cara a cara sin ninguna autorización (sin notificárselo) de los padres para que la chica acosada comentara que era lo que estaba pasando con la otra adolescente que le hacía la vida imposible todos los días.
El resultado de esa reunión fue que la adolescente acosada no se atreviera a decir ni una sola palabra y se pusiera a llorar, olvidando así el problema que estas dos tenían. Al final esta chica se tuvo que cambiar de instituto para que la dejaran en paz.
A mi esto no me parece ninguna solución. Con otro problema que tuve yo misma y mi grupo de amigas, la directora y la orientadora no hicieron nada y nosotras decidimos comentárselo a nuestras madres, lo cual solo nos causó mas problemas por que según dijeron ellas "por que metéis a vuestras madres, ya sois mayores".
La mayoría eran mayores de edad, no me quiero ni imaginar que harían con un problema así en una clase de primero de la eso.