Josetxu comienza recordando el método de descomposición de la clase anterior. A continuación comenzados con el tema de hoy sobre los objetivos educativos. Estos se introdujeron en el currículo de los EE. UU. en el s.XX antes de la I Guerra Mundial y suponen un intento de medir la inteligencia, algo que no tiene ningún sentido ya que no es algo tangible, no hay 0 absoluto del que partir. Lo que sí se pueden medir son cantidades físicas. Se desarrolló como una forma de medir a la gente educada para saber quién está bien educado y quién no. Entonces, ¿dónde empieza la inteligencia?
Todos estos test para medirla están hechos por una persona que quiere conseguir algo en particular, es decir todos los test de inteligencia tiene detrás una ideología que después Josetxu nos demostrará. Cómo ya nos demostró en una práctica, la persona que hace el test o el examen lo hace para aprobar o suspender a quién lo realiza. Todas las preguntas son sesgadas para conseguir el propósito de quién lo diseña.
Detalla Josetxu que esta, es posiblemente, la clase más política que nos va a dar, ya que el tema es en sí político.
Comenzamos por Francis Galton, la primera persona que intentÓ medir la inteligencia. Pretendía medir el genio y por tanto también el idiotismo, la imbecilidad. Observamos entonces una gráfica con valores que dibujan la campana de Gaus, dónde en el centro se situaría la mayoría de las personas con una inteligencia media.
Intentaban con estos test demostrar la transmisión genética de la genialidad, como por ejemplo los hijos del músico Bach, fueron debido a la genética, genios como su padre. Pero, también clasificar a la gente ‘muy tonta’. Sin embargo, a pesar de estas premisas la finalidad acabó siendo otra.
Según el positivismo, si lo podemos medir, es ciencia, por lo que el hecho de poder medir la inteligencia, lo consideraban como un resultado científico y por lo tanto válido. Así, comenzó a medir aspectos físicos, como el cráneo, para comparar las medidas entre los lores de cámara y los que no pertenecían a esta. Demostró un racismo en la sociedad o más bien, dejó patente y aumento el que ya existía. La divulgación de estas pruebas se consideró tan importante que se tuvo en cuenta para la Ley Eugenesia, por la cual se prohibía la procreación a las personas que no tenían buena nota en el test.
El objetivo era limpiar el mundo de razas inferiores y demostrar la superioridad de la raza blanca, misma idea que luego defendieron los nazis.
Esta idea tuvo mucho éxito, en EE. UU., se esterilizaron a todas las personas que no llegaban al nivel, débiles mentales y personas detenidas. En definitiva, ya que según estos test la genialidad o la estupidez eran genéticas, la finalidad era la desaparición de los débiles mentales.
Josetxu nos muestra unas noticas que se encuentran en la presentación donde vemos que Suecia fue el primer país europeo en admitir la esterilización de mujeres gitanas por le mero hecho de serlas. Por otro lado, una noticia que indica que Oviedo y Gijón, estilizan a mujeres débiles mentales para que no se reproduzcan.
En contra de las ideas de Galton, Alfred Binet, desarrolla un test para ayudar a la gente deficiente. Gracias al test podría identificar a las personas con algún tipo de problema u asía poder ayudarlas dependiendo del problema.
Por otro lado, y en la misma línea de Galton, Lewis Terman desarrolla un test completamente americano con el mismo fin de seguir evitando la reproducción de los débiles mentales. Además de la segregación de negros y sudamericanos para que no se mezclaran con los blancos o para que las mujeres no pudieran estudiar materias relacionadas con las matemáticas o geometría ya que era, según Terman, demasiado racional para la mentalidad femenina.
Además, esta segregación se extendió al ejército, donde los blancos siempre estaban en la retaguardia dejando a los negros en primera línea de combate.
*Josetxu anota que se dice cociente intelectual y no coeficiente.
Más tarde Thordike, mejora el test de Terman y añade que, además la genialidad está relacionada con la moralidad, es decir cuando más inteligente más bueno.
A propósito de lo que estamos viendo sobre la medición de la inteligencia vemos un video de Los Simpson sobre el primer día de Maggie en la guardería, donde vemos de una forma exagerada como ya desde muy pequeños se hacen una serie de pruebas para clasificar a los menores. Al mismo tiempo, Josetxu nos recuerda un video de otra clase, también de Los Simpson, donde se puede ver a todos los alumnos parpadeando al mismo tiempo, es decir, el modelo educativo de Terman se aplicó a la escuela; los niños como materias primas que tenemos que cambiar y homogeneizar. Los maestros como herramientas para conseguir esa igualdad y los exámenes test de control de producción.
Pasamos a Frado, dibujante y pedagogo italiano que retrata la escuela como una fábrica a la que los niños llegan y acaban saliendo todos iguales.
Con Skinner se desarrolla la enseñanza por fichas para que los niños acaben aprendiendo lo que el maestro quiere, mejorarlos según nuestra opinión.
Por último, vemos como el establecimiento de niveles de Bloom se ha difundido como dogma, una aproximación a como comprender y ascender en el conocimiento.
Josetxu nos reparte una hoja con impresiones de libro de didáctica general, con una tabla de programación de contenidos con porcentajes relacionados con objetivos a enseñar, una forma de subdividir el trabajo por tiempos, hasta que entre todas sumen 100.
Por el anverso se detallan do tipos de escalas a seguir para la evaluación de contenidos. Por un lado, la escala A (mal, regular, bien, muy bien) y por otro la escala B (pésimo, regular, discreto, bueno). La utilización de la escala B se acabó eliminando porque no es educativa. Josetxu pregunta a quién le pueden beneficiar la utilización de estas escalas; respuesta, a las personas que las financian, pero desde un punto de vista educativo, ¿a quién ayuda?, ¿qué cambios puede generar?
Nos dice Josetxu entonces, que esto no genera ningún cambio ya que nadie cambia de escala.
Para finalizar, nos comenta que es absurdo hacer comparaciones de los resultados dictaminando que es mejor aquel que obtiene mejor resultado. Somos personas y no objetos. Reaccionamos antes los métodos que se acaban diluyendo con cada una de las personas que lo reciben por lo que, cualquier método que se aplique no genera cambios, ya que no depende del propio método como de las cabezas de las personas.
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