La neuroeducadora Carlota López Peredo impartirá dos talleres en el colegio Andolina
Neuroeducadora, licenciada en Bioquímica y maestra en Educación Especial, Carlota López Peredo (Madrid, 1975) trabaja en Madrid en Brain me, un centro de desarrollo en el que ayuda a niños con dificultades y trastornos de aprendizaje y a sus familias. Estará en Gijón este viernes, sábado y domingo en el colegio Andolina, en los cursos que ha organizado el centro, gestionado por una cooperativa de familias y que educa respetando el ritmo de aprendizaje de cada alumno. El primer día hablará sobre cómo actúa el cerebro ante los videojuegos y otras plataformas digitales y los dos siguientes impartirá el taller 'Las claves y herramientas del neurodesarrollo infantil'.
-¿Cuál es la radiografía sobre la exposición de niños y jóvenes a videojuegos y otros dispositivos?
-En general, cada vez hay un mayor uso de plataformas digitales (tablets, ordenadores, móviles, consolas...) y ocupan una franja de juego mayor. Dependiendo de los estudios, podemos hablar desde tres y once horas diarias, un dato escalofriante.
-¿En qué horquilla de edad?
-Desde seis años hasta adolescentes, que pasan entre ocho y once horas diarias delante del ordenador.
-¿Cómo reacciona su cerebro?
-Hasta los veintiún años, el cerebro aprende lo que practica con más asiduidad. Si pasan mucho tiempo delante de una pantalla con juegos que, en vez de ser educativos y fomentar sus habilidades, van acompañados de agresividad, veremos el daño que causan al desarrollo cerebral, con patrones que se asemejan muchísimo a los que hay en la adicción alcohólica.
-¿Qué efectos causan?
-Mientras el niño está sentado, el cerebro está viendo e imaginando una serie de acciones que suelen ser más o menos agresivas. Hay una serie de reacciones bioquímicas que tratan de dar respuesta a lo que pasa en la pantalla y le activa. Necesita dar salida a la energía que se está creando en su sistema nervioso.
-¿Afecta al rendimiento en el aula?
-Tienen menos capacidad para estar centrados en estímulos que no son tan interesantes para ellos como los de una pantalla digital, con movimiento, imágenes sonidos... El sistema segrega dopamina, una de las hormonas del placer y les hace ser casi adictivos a ese tipo de experiencias. Por tanto, cuando luego se sientan delante de un libro y el cerebro no funciona de la misma forma, no tienen esa sensación de placer, se aburren y no quieren utilizarlo. Se sienten mejor jugando.
-Por eso las nuevas tecnologías empiezan a ganar terreno en clase...
-Así es. Desde el ámbito educativo se trabaja cada vez más con aplicaciones y programas que permiten ver los planetas, el cuerpo humano por dentro, trabajar las matemáticas de forma lúdica.... Se trabaja también por proyectos, de manera cooperativa, implicando a los alumnos en el aprendizaje a través de la experiencia. Así, entran en un circuito mental en el que la satisfacción y las recompensas son mayores que cuando se recibe la información directamente de un libro.
-¿Qué mensaje quiere trasladar en el taller a familias y docentes?
-Hay que aceptar que los videojuegos y las nuevas tecnologías son parte de nuestro día a día. De lo que se trata es de crearles una buena rutina, eficaz para el crecimiento, que combine el juego al aire libre y social con un tiempo limitado y bajo supervisión de los nuevos dispositivos.
-Según un estudio de la comunidad de Madrid, solo la mitad de los padres de Secundaria vigila a qué tipo de información acceden sus hijos.
-Una de las cosas que tratamos de evitar es que un niño de siete años tenga acceso total a internet. Porque los padres pueden dejarle la tablet para que vea los dibujos, pero si están a otras tareas, es tiempo en el que el niño no está bajo su supervisión. Son niños que todavía no tienen las estructuras adecuadas para recibir cierto tipo de información, tomarla libremente o entrar en redes sociales, cuando todos sabemos el tipo de peligro que puede haber, con personas con identidades encubiertas. Los niños tardan entre seis meses y un año en alertar del mal que les está causando otra persona a través de las redes.
-Desde su experiencia, ¿qué límites establecería?
-Creo que hasta los seis años no se debería exponer a los niños a este tipo de usos, aunque entiendo que es complicado. Para lo móviles, sería bueno esperar a los doce años, una edad en la que ya hay un poco de control y empiezan a tener otro tipo de procesamiento mental, aunque aún siguen necesitando mucho control parental.
-En el otro taller hablará de los hitos en el neurodesarrollo infantil.
-El cerebro es como una especie de hardware. Los hitos son esos programas básicos que tiene nuestro sistema nervioso central para ayudarnos a ser autónomos. Simplificando, los que nos permiten, de bebés, arrastrarnos, gatear, ponernos de pie, caminar, correr y utilizar el cuerpo de diferentes maneras. De 0 a 3 años, los niños crean patrones físicos, de movimiento y sensaciones, que son los que luego les permiten poder estar sentados fácilmente en una silla, mirar una hoja sin cansarse y leer sin saltar el renglón. Cuando ya tienen esas habilidades físicas adquiridas, pueden procesar la información.
El método Brain Gym
-Es usted especialista en los métodos Brain Gym y MBL. ¿Puede explicar en qué consisten?
-Utilizan el movimiento para afianzar todos esos procesos físicos que se necesitan para luego aprender bien en el colegio. Para el cerebro es muy importante automatizar esas habilidades físicas para aprender. Otro de los aspectos que abordamos con el Brain Gym y el MBL (éste, enfocado a necesidades educativas especiales), es la liberación del estrés. Usamos también el movimiento.
-La etapa de 0 a 3 es vital.
-Sí, como la de tres a seis años, porque es el inicio del aprendizaje académico. Desde nuestro punto de vista, es demasiado temprano. Abogamos por colegios en los que en esas etapas se trabaja la independencia, el conocimiento del cuerpo, la interacción social y el aprendizaje de rutinas más que otro puramente académico. A los seis años, que es cuando neuromotriz y neuropsicológicamente el sistema está preparado para leer, lo hacen de una forma homogénea. No hay necesidad de empezar antes si lo que hemos hecho hasta los seis años es una buena preparación al desarrollo de todas esas habilidades físicas.
-El aprendizaje de la lectoescritura empieza con tres y cuatro años.
-Sí, pero en un porcentaje muy grande los niños no están preparados para ese aprendizaje. Aprenden gracias a compensaciones y en un proceso doloroso y de frustración. Por tanto, consideramos que, siempre que el sistema esté preparado, el comienzo más adecuado es a partir de los seis, siete años. Es el enfoque en el que están trabajando las escuelas filandesas y algunas alemanas.
¡Qué atractiva carta de presentación de cara a los dos talleres que esta neuroeducadora madrileña va a impartir! La verdad es que a priori el título me pedía una explicación que la entrevista me ha proporcionado parcialmente, pues esta ha terminado por abordar la cuestión de la pertinencia de la lectoescritura en las edades tempranas a la vez que una crítica al uso y abuso de las TIC's por sus consecuencias neurológicas. No obstante esta me parece una buena aportación, sobre todo por lo que plantea respecto a las consecuencias de los estímulos tecnológicos en el sistema de dopamina. Tiene mucho sentido que el hecho de que el niño se exponga a estímulos mucho más intensos y rápidos de forma continuada y precoz se traduzca en un menor interés hacia otros que no sean tan intensos (y que ello exija introducir las tecnologías como soporte educativo).
ResponderEliminarEn lo que respecta a la lectoescritura, me parece muy interesante (a la vez que polémica) la apuesta por el método Brain Gym, que resulta ser muy coherente con la metodología basada en el contacto físico con los objetos que planteaba Montessori en su día
y también con el hecho de que neuropsicológicamente los niños no se encuentren lo suficientemente preparados hasta los 7 años para lectoescritura.
No obstante el hecho de que se mencione al final el caso finlandés para sostenerlo me parece un tanto engañoso porque, para entonces, el 80% de los niños ya saben leer y, además, no es el hecho de empezar este proceso educativo más tarde, sino la CULTURA DEL LIBRO la que les impulsa a estar a la cabeza en capacidad lectora (y ello a pesar de que son los que menos horas curriculares dedican a la lectura y la escritura). Al parecer no solo el gran hábito lector de la familia en Finlandia y su devoción por visitar bibliotecas estimula el proceso lector, pues los más pequeños tienden a imitar el modelo, sino que la propia TV finlandesa facilita el aprendizaje, pues los dibujos animados (y creo que todos los programas) se emiten con subtítulos, que les ayudan a ganar una mayor agilidad visual. También el protestantismo, que exige la lectura personal de la sagrada escritura, ha calado culturalmente, remando en la misma dirección.
En todo caso parece que cuando comienza la enseñanza formal en lectoescritura los maestros finlandeses (que no olvidemos que son los mejores) aunque si que hacen uso de ordenadores o pizzaras digitales, se valen más de la música y del arte para enseñar a leer. Con esto quiero decir que igual no se trata tanto de que la lectoescritura se imponga contranatura "gracias a compensaciones y en un proceso doloroso y de frustración", sino de que, por un lado, se contemplen unas adecuadas perspectivas metodológicas, motivadoras y adaptadas y, por otro, y precisamente mirando hacia Finlandia, se produzca un cambio de mentalidad que tenga como correlato la valoración de la cultura y el surgimiento de una voluntad social y política encaminada a fomentarla.
Estoy muy de acuerdo con tus palabras Laura , creo que la educación finlandesa utiliza una serie de metodologías mucho mas atractivas y adaptadas para favorecer el proceso lector de las que se están utilizando en nuestro país. Los niños a la hora de aprender a leer y escribir ya están introducidos en la materia debido al apoyo por parte de las familias y a las facilidades que les aporta la TV, además no se les impone este aprendizaje de la misma manera que se está haciendo aquí. Nos deberíamos de fijar un poco mas en como lo hacen y aplicar el método Brain Gym del que nos habla esta neuroeducadora .
ResponderEliminarDe todas formas y volviendo al tema principal de esta noticia, a la hora de enseñar a los niños de educación infantil la lectoescritura , nos estamos adelantando a la normativa. La LOE en sus artículos habla sobre una APROXIMACIÓN a la lectoescritura, es decir, que no se tiene que alcanzar una destreza completa como se está exigiendo en la mayoría de instituciones infantiles de nuestro país. Hay que aproximarles de tal manera que ellos mismos se sientan interesados y motivados para seguir aprendiendo y que poco a poco vayan adquiriendo esta capacidad . No nos olvidemos que la educación a los 5 años no es obligatoria por lo cual los niño/as deberían poder acceder sin ningún problema a la educación primaria sin saber leer o escribir perfectamente . ¿Sucede esto o tenemos que tener esta destreza muy desarrollada?. Desde mi punto de vista creo que es un problema muy importante en infantil, están exigiendo algo no necesario , se está invirtiendo una gran cantidad de tiempo (ya que no se aprende en un abrir y cerrar de ojos) en enseñar algo para lo que todavía no tienen porque estar neuropsicologicamente preparados. Todo este tiempo invertido se podría utilizar para adquirir otras destrezas o desarrollar una creatividad y curiosidad que en un futuro pueda impulsar y favorecer ese aprendizaje. De todas formas añadir que esto no es solo un problema de lo maestros en el ámbito de infantil sino que los propios de primaria opinan que enseñar a leer y escribir no forma parte de su trabajo.
Con respecto a este tema, me apetece compartir algo con ustedes.
ResponderEliminarUn aula de educación infantil de 3 años en la empiezan 16 niñas y niños...con muchísima gana y con ninguna...con curiosidad, con miedo, con respeto, con alegría...no hay 2 iguales, todas y todos son diferentes y únicos, y no menos importante con distinto nivel madurativo. Sólo observándoles día tras día en la entrada del colegio, esperando que suene el timbre y la profesora se acerque a buscarlos, te das cuenta de las diferencias "madurativas" que hay. De esos 16 que os dije al principio, hay 6 que parecen que tienen 4 años y 6 que parece que tienen 2 años, quedan 4 que si que parece que están en la edad de 3 años. Por tanto se ve que, en la mayoría de los casos, hay una diferencia madurativa de 2 años y estamos hablando de niños y niñas de tres años. Es imposible, literalmente imposible, exigirles lo mismo a todas y todos. Por lo tanto, es imposible, literalmente imposible, que todos se interesen por la lectoescritura al mismo tiempo, y menos que estén preparados para ello.
Y aún viendo lo que yo veo en la entrada del colegio, y hablando la LOE de una aproximación a la lectoescritura, los profesores siguen teniendo como objetivo en infantil de 3, 4 y 5 la lectoescritura. El hecho de que lleguen a primero leyendo es un logro para ellos y no para los niños y niñas de infantil.
Una anécdota personal para concluir; una mamá de una niña compañera de mi hija, que ahora están en infantil de 4, me preguntó con estas palabras: ¿tú qué eres de las que piensa que no tienen que llegar a primero leyendo? Mi contestación fue muy clara: A mí lo único que me interesa es que mi hija sea persona, a leer va a llegar seguro, sino es con 6 es con 7...y se terminó la conversación...ahora sólo hablamos del tiempo.